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DIOS de Lisandro Rodríguez en el Festival de Teatro de Rafaela

Horacio Banega, filósofo, actor y director, reflexiona aquí sobre la presentación de la obra DIOS de Lisandro Rodríguez en el Festival de Teatro de Rafaela, y la intervención del Concejo Deliberante de esa ciudad a fin de evitar eventos supuestamente ofensivos para una parte de la comunidad.

 

DIOS

 

 

 

En el Festival de Teatro de Rafaela (FTR) la organización logra que la comunidad completa se comprometa. Todas las funciones se agotan varios días antes de que el FTR comience. Todos saben lo que van a ver porque el FTR se ocupa de brindar información confiable a los asistentes. Las críticas de las obras se pueden rastrear en la red. Es una fiesta comunitaria, artística y estética. Sin embargo, el Concejo Deliberante de Rafaela decidió que el FTR sea “casi” intervenido para evitar eventos supuestamente ofensivos para parte de la comunidad, a partir de la presentación de DIOS de Lisandro Rodríguez, el pasado viernes 20 de julio. Cosa extraña tratándose de una obra de arte escénico del off o teatro independiente, el tema cobró resonancia internacional:

https://www.dailystar.co.uk/news/world-news/718982/naked-play-argentina-pope-francis-abortion-protest-rafaela-catholics

 

1. La obra

El origen del teatro se presenta de tres formas. El relato que nos dice que surgió de los rituales dionisíacos. El relato que afirma que se desprendió del culto a los muertos. El relato que nos cuenta que se manifestó cuando las tribus nómadas, alrededor del fuego, recordaban a sus muertos, enterrados en otro lado que ya habían abandonado. Durante el Medioevo y hasta el Barroco, por lo menos, los autos sacramentales celebraban, teatralmente, las Sagradas Escrituras del Cristianismo. La misa, ritual institucionalizado, consiste en una combinación de tales encuentros rituales. Se reza por un muerto que resucitó, en la comunión se bebe y se come su cuerpo transustanciado en el pan y el vino, se leen textos de otros tiempos de la misma tribu.

Lisandro Rodríguez, en el inicio de DIOS, manifiesta a la audiencia: queremos saber si tiene algún sentido hacer esta obra. Los que hacemos DIOS ofrecemos una misa laica, donde los espectadores pueden cantar con el coro las canciones de amor a los otros y a Jesús, mientras el corifeo (el mismo Rodríguez) y el sacerdote (quien esto escribe) conducen la liturgia, distanciadamente (esto quiere decir: no hacemos una sátira o una parodia). El coro es la base del nacimiento del teatro; es el pueblo que quiere creer y cree. Este coro conformado por actores – cantantes que ponen una moneda en una caja para poder participar de la liturgia cristiana es potente en tanto muestra una forma teatral plural, una voz plural, que despliega el contagio de la alegría por un mundo mejor por venir que se anuncia en sus voces. Nosotros nos preguntábamos qué estábamos haciendo cuando, cantando las canciones de nuestra infancia (los que fuimos evangelizados sin que se nos preguntara si así lo queríamos), nos conmovíamos y nuestro ánimo se modificaba. Re-ligare, religión: re-conexión con los otros, dejar de estar solos.

Mientras tanto, en el escenario, Norberto Laino y Sofía Cobas Alé despliegan formas visuales tridimensionales cristianas. La luz de Matías Sendón torna visible lo necesario en su despliege temporal, porque la liturgia termina, pero el espectáculo no. La forma elegida por Rodríguez – Laino – Sendón necesita tiempo escénico particular para desplegarse en su eficacia artística. Se transforma la performance escénica en una inauguración de la obra de Laino en referencia y homenaje a León Ferrari. Su barroco proletario combina Caravaggio y Osvaldo Lamborghini, con lo que nos trae planteos sobre la historicidad y la historiografía del arte visual o plástico.

 

2. Rafaela

Estamos anonadados por los efectos de la función en el FTR, y por eso esperamos un tiempo para poder ofrecer algunas palabras desde nuestro punto de vista sobre lo acontecido y sus repercusiones. Nos preocupa mucho la co-incidencia de elevar una moción de intervenir el FRT por parte del Concejo Deliberante en la misma semana en que el Señor Presidente de la Nación decreta que las FFAA puedan intervenir en Seguridad Interior. No afirmamos que haya una conexión causal entre estos eventos sino que su co-incidencia expresa un clima muy preocupante en la sociedad argentina. La veracidad de nuestra intuición se confirma por el mensaje, entre los muchos expresados, por la Sociedad Argentina de Autores:

http://www.argentores.org.ar/noticias/general/1098-argentores-por-la-libertad-de-expresion

 

3. La cuestión metodológica

Hablar o escribir sobre una obra teatral o obra escénica performática siempre conlleva problemas metodológicos, en tanto no se puede escribir o hablar sobre ella mientras ocurre, sino después de haber participado en ella. Lo peor en el caso de nuestra performance en el FTR es que se habla o discute o acusa o nos insultan personas que no vieron la obra. Puede escucharse la entrevista al Presidente del Concejo Deliberante de Rafaela, en la que reconoce que la casi mayoría del Concejo impulsa una casi censura al FTR porque unos ciudadanos católicos se sintieron afectados por una imagen al final de la obra:

http://www.solarderadio.com.ar/nota/2859/

¿Sobre qué fundamento se levantan estas críticas y mociones de censura? ¿Sobre una foto y una denuncia de algunos espectadores?

 

4. La cuestión artística

Se nos acusa e insulta de oportunistas (snobs en la versión amable) o de “no estar a la altura del arte contemporáneo” en tanto el arte social “atrasa décadas”. Frente a lo primero, la obra se montó el año pasado en el marco del FIBA 2017, en el Centro Cultural Recoleta. Se volvió a montar en el mismo lugar este año, teniendo que suspender las funciones por conflictos internos laborales del Centro Cultural Recoleta. Esto es, la obra se hizo antes de que el Congreso decidiera discutir la implementación de la ley de autodeterminación de interrupción del embarazo por parte de las mujeres.

En relación a lo segundo, recordemos lo siguiente. La obra es una obra de teatro o performance escénica. Se integra, entonces, en la serie de las artes temporales, no de las artes espaciales o visuales. Si bien la parte final podría integrarse en esta última serie, sin embargo lo haría como coda de la parte escénica performática, re-integrándose al mismo tiempo, entonces, en la serie “teatral” (en sentido amplio). La obra en su completitud muestra las tensiones y despliegues entre esta clásica partición (artes espaciales -artes temporales), tensiones y despliegues que son los procemientos formales que los creadores exploran en su diálogo artístico (Laino – Sendón – Rodríguez).

Pero, lo más relevante, a nuestro entender, es que desde la muerte del arte con la “lata Warhol” (Danto), la historicidad del arte ya no es lineal, progresiva y direccional, sino que todas las formas expresivas están disponibles para su re-apropiación y actualización. Claro está, la obra de arte de todos modos debería cumplir ciertos requisitos para ingresar en la “institución-arte”. Sea como fuere, la historicidad y contemporaneidad del teatro o artes performáticas en Argentina y en CABA y Rafaela muestra complejidades propias que no podemos abordar aquí. Que lo anterior sirva como material para la conversación. Finalmente, todo arte es arte social, sin necesitar decir que Bertolt Brecht también ya es viejo, pero sin embargo contemporáneo.

 

5. La cuestión de la ofensa

El sábado 28 de julio apareció la evaluación del FTR por parte de Roberto Schneider en el diario El Litoral de Santa Fe, y el domingo 29 de julio aparecieron tres notas en un diario de Rafaela:

http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/175581-rafaela-y-su-necesario-festival-14-edicion-escenarios-amp-sociedad.html
https://diariolaopinion.com.ar/noticia/224111
https://diariolaopinion.com.ar/noticia/224124

El día lunes 30 de julio apareció la siguiente nota:

https://diariolaopinion.com.ar/noticia/224240/de-la-provocacion-a-la-victimizacion

Solo diremos poca cosa sobre la ofensa. Diana Maffía aporta lo siguiente: “claro que todo tiene un límite. El problema es quiénes y con qué poder prepotente imponen su criterio para establecer cuál es el límite y quiénes lo sufren con impotencia”.

En la Capilla Sixtina los desnudos inundan su cúpula. La Iglesia Católica argentina y sus acólitos no reaccionaron de esta manera con el caso Von Wernich y Grassi (y tantos otros). La obscenidad es la pobreza, miseria e indigencia a la que se arrojan millones de personas con un cambio de política económica. Nuestra obra no es ofensiva sino desesperada, sabiendo que el arte quizás no sirva para nada, mientras el poder real nos mira desde muy lejos, indiferente.

Un joven se nos acercó al final de la presentación y nos dijo lo siguiente: “muchas gracias por esta obra, fui católico comprometido, me cansé, me hice iconoclasta, luego volví a creer, esta obra me conmovió, me hace reflexionar, no puedo ver nada más ahora mismo, me quiero ir a mi casa a pensar”. Muchas gracias, le dijimos. Muchas gracias, organizadores del Festival de Teatro de Rafaela. En breve volveremos a escena en Buenos Aires.

 

 

DIOS
Ficha artística y técnica:
Dramaturgia: Lisandro Rodríguez
Intérpretes: Horacio Banega, Lisandro Rodríguez, Norberto Laino, Sofía Cobás Alé, Juan Carlos Antón, Anabela Brogioli, Marcela Burcaizea, Dolores Cano,  Pablo Dos Santos, Verónica Dragui, María Alejandra Fauquié Wefer, Zoilo Garcés, Verónica Litvin, Nahuel Martínez Cantó, Milagros Menéndez Novali, Lola Montiel, Emilce Olguín Ramírez, Carla Petrillo, Laura Rébora, Juanchi Rojas, Cristina Sallesses, Adrián Sotelo, Amalia Tercelán, Facundo René Torres, Marcos Videla.
Escenografía: Norberto Laino, Lisandro Rodríguez
Diseño de espacio: Norberto Laino, Lisandro Rodríguez
Diseño de luces: Matías Sendón
Diseño gráfico: Lisandro Rodríguez
Producción: Carla Petrillo, Lisandro Rodríguez
Co-producción: Estudio Los Vidrios
Dirección: Lisandro Rodríguez

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