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La hora rancia

Julieta Desmarás, autora de los poemarios El río & su cajón (Alción, 2014) y La voz mayor (Alción, 2018), comparte con nosotros dos textos de su obra inédita La hora rancia.

GabrielaMorawetz[6]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gabriela Morawetz

 

 

Solo los viernes son sucios

Hay un hombre de espaldas al que no se le ve la cabeza porque está metida dentro de una pollera escocesa.

_Ella temblaba sobre mí, y yo tenía la impresión de que el mundo todo temblaba. No, no tiene que ser siempre. Sólo los viernes son sucios. A veces, saber que un hombre desea, hace que a uno se lo desprecie. Quizás algún día eso cambie. La gente viene a buscar clemencia. Vuelve por su camisa recién nacida. Vienen a buscar el perfume, -esa suerte de creencia olfativa- que les permite volver a empezar. Son fieles. Quizás un día una mujer me vea en algún lugar y me desee. Pero ahora no hace falta saber. Mi miembro es la suela blanda de la provincia de Santa Fe. Se achicharra. Acá lo presente siempre habla de pasado. ¿Puedo contarte cómo te veo? Puedo hablarte de medias rotas con piernas de terito. Si deseas lo bastante apretado el deseo suave se cumple. ¿Me darías la mano? Hace frío y cuesta despedirse. Yo al frío me lo sé. El frío es un guardapolvo blanco que canta más fuerte sobre mi boca partida. No, no es nada, es frío. ¿Se puede ir hacia un lugar más calentito? ¿Querés tomar la leche? Yo sé cómo evitar la nata. Es un detalle que me permito. Te la cuelo toda y vos la tomás y después te vas al cole. ¿Te gusta colorear la provincia de Santa Fe? Vas a ver lo feliz que vas a ser con algo calentito debajo de tu kilt. Porque esta es una pollera kilt. Se abre de costado y  tienen un gancho desubicado de grande. ¿Sabías que los soldados de Irlanda y Escocia la usan? Así una igualita como la tuya. El auténtico hombre escocés la usa pelada. Sin nada. ¿Vos también la usas peladita? ¿Te gusta bailar? Epa, así, así, mueva, mueva, desnutrí los inmaculados modales que aprendiste en esa escuela tan cara. ¿Y te levantas del pupitre, como en esas escuelas católicas, cuando entra el profesor? ¿Sos una nena buena? ¿Querés a tu Mammmá? ¿Cómo es tu letra? ¿Cómo decías la eme? ¿Te sale linda la eme cursiva? La eme mayúscula son dos que se toman de la mano. A mí siempre me sale mal. Mi mamá siempre es una eme de hambre. Te corto con los dientes el hilito. Algún día te van a venir a buscar. Es difícil despedirse de un olor. Al lado tuyo está el de Bea. No su olor sino el del Tano. Es difícil despedirse de un dolor. Todavía tiene la joroba abultada por el piano. El gas lo mandó a dormir. Al Tano y al Bobo, un perrito que lo acompañó hasta en la joroba. Bea los encontró soñando. Ahora la joroba del Tano es la misma recién nacida. Sin los pelos del Bobo, ni la mano de Bea, es apenas una canción dormida que tiembla sobre mí. Y yo, yo tengo la impresión de que el mundo todo tiembla.

Saca su cabeza, queda con la pollera para atrás, como un cacique.

_No sé si abrazarte o romperte toda. No quiero que te vayas. Algún día te van a venir a buscar. No creo que vos quieras eso. El tiempo evoluciona. Llega un punto en que se renueva otra vez. Hay primero un período de purificación para luego entrar en un período de renovación. Estamos ya muy cerca de ese momento. Estás en esos días. Te siento muy cerca. Se nos ha dicho que debemos ser despojados. Mentira. He visto prendas ir, mas no volver. Y en cierto modo eso me acongoja. Lo puro se está muriendo desde dentro. La gente olvidó las instrucciones de cómo valorar una prenda. Los hombres son sucios, han perdido la capacidad de vivir sobre la tierra de forma espiritual. Si yo te dejo, estarás en serio problemas. Es probable que no lo logres. Todo tiene un espíritu. Todo. Todo fue puesto por un creador. Él creador se escribe con letra grande. Algunos lo llaman Dios, alguna gente lo llama Buddha, Allah, el Diego.  Yo lo llamo Puro. Más del 95% de nuestro cuerpo es agua bendita. Para andar sano hay que tomar mucha agua buena. No hay mucha allá fuera. Si hubiésemos respetado a nuestros ancestros lo puro no se hubiera manchado. Y cuando la atmósfera se corrompe ésta crea su propia reacción. Madre está reaccionando, andá a pararla ahora. Para mí no es negativo saber que habrá grandes cambios. Quedo tranquilo. No es cosa negativa. Es evolución. Si lo miras por ese lado, ha llegado la hora. Nada queda igual. Trato de mantenerte cautiva de los aires malos. Te trato con espíritu. Sin fin.

 

*

 

Única hija del pa

Una madre pela papas, es mujer que espera con su saco vacío.

_Al papapa le querí de chica. De puro sola se fija uno en otro. Con la helada en el pelo, por hacerme la que no, me picó la siesta su cara. Asique tanto no decir quede sin lana, por andar suelta como cuando oscuro. No dura la palabra. Se pega como gajo temprano. A medio crecer perdura el mal nacido. Así te desprendí, caída. La mente no descansa. Me dice que no coma con la boca abierta, que no cante cerca del nogal los pájaros mueren. Que me quede quieta que si lloro me arrugo, me quede piedra como cáscara pone mala la fruta. Enduro el cuerpo que vendrá. No sé recibir su cara. Si me viene hija, ¿lo recibo como mujer nueva que es? Muy de mente suelta allá pero no acá. Acá las cosas se aplastan como latas vacías se achatan para enderezar lo torcido. Quedan entre el “pase que no se ve”. De saberlo antes te abrazaba de un tirón. Si el cura Luis me pregunta cómo anda el Julián le diré bien fuerte que JULIA anda bien y apuraré el paso, cosa que no me venga con eso del rosario y los domingos del señor. Malaya. A su sotana hay que atarle la fe. Más miedo que diablo riyendo. Puerco como chancho de vecino corre alambre. Vos sí que sos mi única estampita. Lo más raro es cuando te hago chiquito. No hagas caso a mi cabeza, pura papa cruda, pura mandada del pensamiento que se le da por volverte chiquito. Te meto todo bien mío, te vuelvo  mansito. Ma’ quien engaño. Sucia como papa entierra la frente mía. Ma’ quien engaño. Bien malarreada saliste, si serás copia mía. A campo suelto criada con los ojos cerrados, sabionda cogotera de gallo. Ma’ ni quiero saber si la nueva que sos viene con eso o sin eso. Ma’ no quiero que me enteres tus partes intimas. Mientras pelo, pelo para ablandar. ¿Te sigue gustando el pastel de papa? Se me da que sí. ¿Será que pelo más? No sé ahora como venís. Con hambre seguro. Mirá si te parecerás todavía al Pa. ¿Cómo se recibe al que se fue? Los ojos sí que los tenés, si serán los tuyos. Ya te huelo venir ahora que ya no estás, te huelo venir oruga de saco a lentejuela. Beso las migas del hijo. Un último despido antes que el olvido te machaque en dos. Bailo el hijo que pierdo. En un último baile se abre la flor. De tallo a margarita que linda que sos. Siempre liebre que corre es libre de color. Libres tus manos te las pedía el Pa. Bien dadas pa’ atar tranquera. Pa’ quebrar cogote de gallina con el culo fruncido el llanto. Pa’cumplir tarea. Hasta en eso fui egoísta. Una vez te busqué te busqué te busqué, no daba con tu cuerpito. Tenías algo así como en tus fotos de siete. De solo pensar en tu esqueleto se estampó para siempre el miedo en mi cara. Me subió el susto imaginarte como los fósiles de las vacas que flotan río abajo cuando los días se aprimaveran. Llamé tu nombre lo más fuerte que pude ¡JULIAN! Todo se paró a mirarme. Las ovejas con sus corderitos alzaron sus cabezas duras como las del almanaque. Pero a dónde m’hijo puede estar. Salía música del establo asique fui. Y ahí estabas, paradito, mirando el grandote animal. Una gallina muerta colgaba de tu brazo mientras tus ojitos fijos no salían del asombro. Qué pito hermoso tienen los caballos. Sube y baja como el de la plaza. Es hermoso quiero, ¿me subís, me subís, me subiiiiís? cuando le da el rocío se brilla, se pone bicolor. Qué pito de lindo. No digas así, pero sí –me dije a mis adentros- toda belleza es una monstruosidad. Pusiste en mis manos la gallina a desplumar y con una última mirada hacia el rancho, hacia mí, hacia las pequeñas tareas del día, te montaste al potrillo. No te bajaste nunca más. El Pa rojo de contento estaba. Tan rojo de contento los cachetes como gaucho de almanaque. Muerto el Pa, a veces voy. Un cuarto oscuro conserva su humedad. Si vieras qué lindo. Puro partir de ayer. Los olores traen ausencia que aspiro. Me quedo largos ratos sentada en la bosta seca. Todavía veo los hombros del Pa trabajar la madera. Si vieras cómo se mete dentro de mí. Cuando subo el volumen de la radio la tarde se distorsiona. El tiempo es un juego y yo su partida. Vos también sos una partida. Un hombre bienvenido a mujer. Las mujeres heredan humedad. Tenemos la capacidad de hacer de la espera una buena cosecha. Como la oruga peluda se para el corazón, se guarda a tiempos mejores. Se congela para no ser cardíaca del tiempo. Hasta que un día, una simple gota la trae de vuelta a la vida. Así te espero mi única hija del Pa. Más rienda suelta más viva me arrojo a tus cachetes que brillan la llegada de una partida. Acá te espero, cerca de la salida del mismo sol, seremos dos sueltas que toman vuelo.

 

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