FacebookFacebookTwitterTwitter

Búsquedas, puntos de vista y ramificaciones

Fernando Rubio, director, dramaturgo, artista visual y actor, reflexiona aquí sobre el diálogo entre el teatro, las artes visuales, la construcción de las ciudades y los espacios de la naturaleza.

Sueña que duerme en el fondo del mar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En mis obras busco concretar la utopía de establecer lazos de profundas e inalterables conexiones entre los actores, la gente que llega y los objetos utilizados a través del diálogo entre el teatro, las artes visuales y el pensamiento sobre la construcción de las ciudades y los espacios de la naturaleza.

Creando espacios y relatos que habiliten nuevas formas de reflejarnos. Tomando elementos y objetos reconocibles y ubicándolos en un nuevo contexto con parámetros diferentes a los de la realidad, para descubrir así la posibilidad de construir un tejido de vinculaciones entre lo espacial y lo humano, antes no percibido.

Cuento con el cuerpo del espectador y su memoria como uno de los misterios que las obras proponen. Su presencia es, al estar dentro de la construcción del objeto, un recorrido de sospechas que alimentan un sector del tejido interno siempre cambiante, espectador a espectador.

Donde el engranaje espacial se dimensiona a través de las palabras y el silencio, y se fusionan ambos en diferentes estadios de interrelaciones para conformar una compleja maquinaria conceptual de superficies que condensan en síntesis un tejido de capas que el espectador viene a completar, para así dimensionar aún más las variables que propongo dentro de un esquema de fuertes parámetros en permanente movimiento y que tienen uno de sus posibles centros en el cuerpo del actor.

El tratamiento de la actuación, en una búsqueda que tiene siempre presente la investigación desde diferentes puntos de partida espaciales y emocionales, trabaja sobre la idea de una verdad extrema todos los recursos poéticos explorados desde la economía gestual que bajo ningún concepto puede ser absorbida por la neutralidad, sino por un cuerpo interior cada vez más perceptivo de las sutilezas que despliega enfocar en los detalles.

La intimidad que propongo no radica solamente en la idea de cercanías o la posibilidad de espiar o impactar; radica en el encuentro de esos mundos misteriosos que en el silencio de sus presencias conformarán el espacio real de un verdadero acontecimiento.

De ahí la posibilidad de hacer visible un mundo imaginario como la posibilidad real de poner en cuestión con nuestros actos, con nuestros movimientos, sentimientos y estéticas, con estas obras, las distancias a las que nos hemos acostumbrado y el empobrecimiento de aquello que creemos posible.

En definitiva, busco establecer un espacio de acontecimientos conmocionantes siempre crecientes. Como la posibilidad infinita de nuestra humanidad. Busco resignificar el espacio en que nos encontramos para establecer nuevas afectividades entre conocidos y desconocidos.

Quizá algún día todo eso suceda. Mientras tanto la utopía se hace realidad a través de un mundo imaginario. Como el tiempo en el que soñamos. Como el tiempo en el que vemos todo de una forma diferente.

 

*

 

Algunos puntos a tener en cuenta al momento de entrar en el tejido de la acción y el espacio:

 

 Los lugares reconocibles son amigables por su desnudez. Si todos los espacios por donde transitamos fueran amigables, nos olvidaríamos de pensar en ellos. Algunas veces lo logro. Algunas veces construyo lugares para habitar las obras en los que no distinguimos su peso anterior. Son leves por fuera, livianos de atravesar y al mismo tiempo despliegan un abismo que no podemos apresar, ni entender, como ese pasaje hacia la fantasía y la realidad.

 Construir rituales.

 Revolucionar unos minutos la cabeza y el corazón de la gente.

 A través del mundo, de los idiomas e idiosincrasias, culturas, historias y geografías.

 Una nueva forma de habitar con la gente un territorio afectivo.

 Los procedimientos en una obra son los que determinan su capacidad lúdica y la expansión de los límites reconocibles. Espaciales, temporales, situacionales.

 Las obras son revelaciones. De un lado: Sujeto instintivo. Del otro: el plan y la acción. Comprobación: el accidente afectivo. Otra. Otro. Ninguna forma espectacular puede transmitir de manera más total experiencialmente lo que una obra cuerpo a cuerpo.

 La memoria de la otra, del otro. Trabajar con la sospecha de quién es ese desconocido. La obra no solo cuenta con sus propios enigmas y misterios sino con todo ese paisaje borroso que es y trae la persona.

 La palabra espectador es una reducción innecesaria.

 La memoria del espacio.
Cartografía
Historia
Sociedad
Naturaleza
Contrastes visuales
Sonoridad
Transeúntes ocasionales
Habitantes

 Intervenir sin invadir. Tejido de relaciones sutiles que se multiplican en formas irreconocibles. La obra se presenta y esconde en lugares inapresables. Lo que se lleva el otro. Lo que traducirá en pensamientos, sensaciones, continuaciones, formas verbales.

 Perspectivas y variables del puntos de vista. Muchas formas de mirar. Muchos lugares desde donde mirar. El camino hacia la obra. El observador distraído. Imagen e información. Acercamiento. Transformación. El cuerpo detenido. El cuerpo en movimiento. El pasaje hacia la obra. Transformación. Punto de vista total y parcial.

 Investigar durante años la misma cosa que permanentemente deja de ser la misma y continúa mostrando perspectivas y enlaces. Una obra debe encontrar la forma de continuarse durante años y años. La investigación para que valga no puede estar ubicada solamente en el proceso anterior.

 Amor por los accidentes. Por las inquietantes derivas. Por el juego sin azar y el azar de lo puesto en juego.

 La importancia del silencio como estado de base. Silencio que determina los espacios de continuación en el cuerpo de la persona que llega. Silencio que determina una manera de estar actuando, sintiendo, siendo ahí por única vez repetidas veces cada día. Aprender a reconocer lo que no se nombra como un tiempo inconmensurablemente bello, lugar al que hay que saltar a fuerza de vida, saltar a abrazar, saltar a caer, saltar a entregarlo todo porque estamos vivos frente a alguien que nunca más, quizá, quizá por suerte, nunca más volveremos a ver.

 Valor de la intensidad en encuentros sin pretensiones de eternidad. Amar. Todos los días así sería un lujo para esta humanidad dominantemente empobrecida en sus retenciones.

 La gestualidad y la expresión deben ser económicas. También el sonido de la voz. No hay otra forma de establecer el lazo más profundo con la obra sino dejando que lo que se revele habite espacios no siempre visibles o decodificables en una emoción, en una característica física, en una impronta del verso. Es necesario dejar lugar para que el público ingrese y si nuestra forma es únicamente dominante ocupará toda perspectiva, toda espacialidad, creando una única memoria terminaremos con toda posibilidad de que el público sea parte interior y no distante.

 

 

 

Notas relacionadas

Presentamos un fragmento del ensayo de Michel Nieva sobre la pandemia, adelanto de su nuevo libro Tecnología y barbarie. Ocho ensayos sobre monos, virus, bacterias, tecnología no-humana y ciencia ficción (Santiago Arcos, 2020).

Daniel Lipara, traductor de los libros de poesía Aprender a dormir, de John Burnside (2017), y Memorial, de Alice Oswald (en colaboración con Mirta Rosenberg), comparte con nosotros poemas de su primer libro Otra vida (Bajo la Luna, 2018).

Carlos Battilana, autor de Una mañana boreal (Club Hem, 2018) y Ramitas. Poesía reunida (Caleta Olivia, 2018), entre otros libros, comparte con nosotros algunos poemas de Luz de invierno, reciente antología de su poesía publicada por Vera Cartonera (Universidad Nacional del Litoral, 2020).

Nora J. Rabinowicz, autora de Todas las cosas (La parte maldita), nos sumerge en los vaivenes del deseo con este relato inédito de escritura precisa y, a un tiempo, sutil.

Juan Fernando García, autor de Morón (Muchos libros felices, 2014) y Sobre el Carapachay (Leviatán, 2017), entre otros libros, comparte con nosotros una notable selección de poemas sobre fotografías.

Santiago Garmendia, filósofo y escritor, autor de La religión de los dioses (Culiquitaca, 2015), comparte con nosotros un cuento de su último libro Mal de muchos (y otros cuentos de libros) (Lago Editora).

Mariano Stolkiner, director artístico del teatro El Extranjero, además de actor y director, piensa la actualidad de las artes escénicas de cara a la pandemia y al futuro.

Salvador Biedma, escritor y poeta, escribe este prólogo al libro Del deseo de Hilda Hilst (Postales Japonesas, 2020) que él mismo tradujo y que aquí ofrecemos como adelanto.

Yamila Transtenvot, dramaturga y poeta, compiladora del poemario Territorixs (Tipas Móviles, 2019), comparte con nosotros fragmentos de su libro inédito Caminar Sola.

María Negroni, escritora y poeta, ensaya una magistral semblanza del Murena poeta, en este texto que es a su vez prólogo del libro Una corteza de paraíso (Editorial Pre-textos), de reciente aparición.