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El hombre y su entorno

Essential Killing de Jerzy Skolimowski propone una mirada descarnada del hombre y su soledad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una sinopsis de Essential Killing, nos hablaría de un prisionero capturado y torturado en Afganistán, quien logra escapar adentrándose en un bosque nevado en Polonia, peleando así contra las adversidades de la naturaleza y huyendo del ejército norteamericano que nunca cesa en sus intentos por atraparlo nuevamente.

Sin embargo, ello no le hace justicia al film. Si así fuera, parecería que estamos hablando de otro relato más, uno ya visto incontable cantidad de veces. Podría pensarse en El Fugitivo (1992) con Harrison Ford, en la primera entrega de Rambo (1982) o incluso en el crepuscular western La Ley del Talión (1972) con Robert Redford y dirigido por Sydney Pollack. Pero, afortunadamente, Skolimowski se acerca más a una filosofía existencial digna de Nietzsche, hace foco en la deshumanización ocasionada por la guerra como en El Francotirador (1978) de M. Cimino, nos recuerda el terrible mundo de La Carretera, logrando así momentos audiovisuales de gran capacidad climática y narrativa comparables con el mejor cine de Lynch, Kubrick o Herzog (véanse esas sorprendentes secuencias áereas y el manejo del espacio).

El relato se estructura en base a dicotomías: la sociedad y lo salvaje, lo urbano y la naturaleza, la vida y la muerte, incluso la espiritualidad y la religión. Las mismas implican una gran tensión, sin duda trasladada a la forma misma del film, al comportamiento de la narrativa y la cámara que nos sitúa en un umbral muy difuso entre el carácter documental y el ficcional. El cineasta polaco observa, profundiza, acompaña pero nunca define, no reduce sentidos; por el contrario amplía el espectro, dejándonos estupefactos ante la abrumadora belleza de sus imágenes. Indefensos frente a una brutal humanidad motivada por instintos básicos como el hambre, la sed, o el abrigo contra el frío que pervierte o eclipsa todo tipo de comportamiento social, dejando como única opción posible la búsqueda de satisfacción de dichos impulsos, aunque cabe preguntarse a qué precio.

El protagonista, interpretado por Vincent Gallo, sufre una abstracción a nivel de arquetipo, en un momento deja de ser hombre, no hay identidad que lo defina, se convierte en una alegoría en sí mismo: él es el Hombre, todos nosotros, y ¿cómo se nos presenta? Como aquél privado de sus sentidos, de su libertad, sin voz propia, desorientado, alienado, peleando por un lugar en este mundo, tratando de superar un infierno diario, para terminar devolviéndonos una poderosa imagen: un reflejo personal e íntimo, pero solitario y aterrador.

Es notable cómo el tono político se diluye lentamente para dar lugar a temas vinculados con mitos culturales cercanos a la tradición judeo-cristiana. Estos significantes van tiñendo ciertas secuencias con una carga simbólica mientras presenciamos su lucha contra la locura y la muerte, trabajada sutilmente con un registro poético audiovisual poderoso aunque desolador. El uso del montaje y la fotografía juegan con una idea tonal, pasiva pero opresora, expresiva pero transparente. Quizá su logro más grande sea la composición de los planos y el montaje interno de la acción. Procedimientos fundamentales para mostrarnos la soledad de este animal social y la continua adaptación al medio: su constante muda de ropa y de identidad (terrorista según los militares, animal según sus cazadores, víctima para otros) a la que asistimos desde el comienzo del film, lo que indudablemente hace poner en crisis todo aquello que dábamos por sentado. Incluso unos flashbacks sobre el pasado del personaje, parecerían justificar su presencia en el discurso con la única intención de formularnos preguntas a nosotros en tanto espectadores; interrogarnos, si se quiere, sobre la naturaleza de todo lo que atestiguamos en pantalla y manifestar así la fragilidad de una supuesta verdad. Resulta impresionante el trabajo sonoro que acompaña estos momentos: es angustiante, distorsiona y enrarece la percepción del film (nos acerca a la visión del mundo según el protagonista), que contrasta con la pureza visual y la claridad fotográfica, pero incluso este recurso es tonal, monótono, como un horror que perdura en el tiempo, repitiéndose una y otra vez.

Essential Killing de Jerzy Skolimowski es un viaje catártico a expensas de un ser que sufre, que pelea por un nuevo aliento de vida frente a cada obstáculo que se le presenta en el camino, un Odiseo que no duda en robar vida de los muertos y que nos despoja, a modo de denuncia, del artificio de nuestros valores sociales, para mostrarnos que quizás estemos solos, sin rumbo definido, errando en un mundo hostil.

 

// Película: Essential Killing de Jerzy Skolimowski (83 minutos, Polonia, 2010)
// Sala: BAMA Godard (Hotel Elevage, Maipú 960)
// Horarios de la primera semana de junio: 01/06 – 21:20 hs. | 02/06 – 21:50 hs. | 03/06 – 21:50 hs.
// Más información en: http://www.cineclubmonamour.com/ 

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