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Fragmentos de una correspondencia de A. K.

El autor de la novela El miedo (Mondadori, 2012) emprende una re-escritura en clave humorísitica de Ana Karénina, un clásico del escritor ruso León Tolstói.

…la verdad hermano que últimamente ando más o menos, o sea, más mal que bien, el que te dije ahora le dio por construir un hospital, ¿vos te imaginás, construir un hospital para estos negros, que cuando se les muere un hijo dicen que Dios les quitó un peso de encima?, lo que pasa es que está aburrido, él no lo dice, tan caballero siempre él, pero yo me doy cuenta, es como pasó antes, en Italia, cuando le dio por pintar, como que estar conmigo no le alcanza, ¿y si este se aburre de mí, yo qué voy a hacer, eh, yo que por él dejé a mi marido, que era un viejo rompebolas, es cierto, pero también tuve que dejar a mi hijo, que cuando pìenso en él me parece que me quiero tirar a las vías del tren? Allá no puedo volver, hermano, la gente es muy mala, vos no sabés cómo me miraban, a una mujer que se divorcia no la perdonan, si encima es porque se está comiendo a un papuchi como el que te dije, que cuando corría en el hipódromo a todas se les caía la baba, cuando pasó lo de Frufrú la tribuna femenina se vino abajo, qué mala suerte, venir a romperle la espalda a la yegua, si no llega a ser por eso ganaba seguro, encima después tuve que enterarme que las gordas en el club decían “Por suerte, le queda otra en casa”, gordas envidiosas de mierda, pero la verdad es que no ando bien, anoche tuve otra vez ese sueño que te dije, que un villero chiquito negrito habla en francés, tiene una bolsa y la golpea con un palo y dice “Il faut le broyer, il faut le frapper”, y yo no sé qué tiene ahí adentro pero me agarra una angustia que no te cuento, me despierto toda transpirada, en fin, te mando un abrazo fuerte, chanta lindo, vos no te preocupes que tu hermana al final siempre zafa, je…

…No mejoré nada, la verdad, son días muy negros, no te quiero asustar hermano pero la verdad que no puedo más, el que te dije está más distante que nunca, a veces pasan días que no nos hablamos, y lo peor es que es todo culpa mía, yo le peleo todo el tiempo, no quiero hacerlo pero es más fuerte que yo, es como que me trabaja algo por adentro, hermano, a veces ni me reconozco, el otro día vino el gordo Levín, que vos lo conocés, es medio aparato el gordo pero buen tipo, pasó a visitarme ¿y sabés yo qué hice, hermano? No te lo contaría pero tengo miedo, no sé más quién soy, necesito que alguien me escuche, estaba ahí el gordo hablando de las cosas que habla él, que el progreso, que el campo, y de repente yo me pongo recontra puta, le empiezo a hacer caídas de ojos, saco tetas, le toco la rodilla, ¡qué vergüenza, hermano! ¡Qué asco! ¡El gordo Levín que se pasa todo el día con los peones en el campo, cosechando con ellos, y después ni se baña! ¡Como si yo me lo quisiera mandar al gordo! ¡Pero nada que ver, te juro! Era como si yo fuera otra, como si hubiera perdido la identidad, ¿me entendés lo que te quiero decir?, como que ahora lo único que tengo es poder levantarme un chongo, lo demás lo perdí, y como el que te dije ahora no me da bola, lo único que puedo hacer es eso, ¿a vos te parece que se puede perder la identidad, hermano? ¿Que yo con mi marido era una y después con el que te dije fui otra, antes estaba la que era mamá, la que le manejaba la casa al viejo y arreglaba matrimonios y todos la querían, y ahora está la descocada que se fue con un pibe milico y sólo se pinta las uñas y piensa en tener sexo todo el día? ¿Y si la identidad en realidad no existe, si la identidad toma forma bajo la influencia de una fuerza como el amor y cuando el amor cambia la identidad se disipa como humo? No sé ni qué verdura estoy diciendo, hermano, hago lo que puedo pero la verdad que los días son cada vez más largos…

…Unas ganas terribles de terminar con todo, hoy en el tren de repente fue como estar en una pesadilla, una nenita comía un helado, la mamá la cuidaba, de repente las dos me parecieron horribles, falsas, todo el vagón me pareció horrible, falso, toda gente mala, yo sé que en realidad soy yo, que yo veo lo que tengo en el alma y el alma la tengo deformada, como si la hubieran golpeado, il faut la broyer, il faut la frapper, hermano si me pasa algo sabé que te quise, ahora estoy en el andén, escucho el tren que se acerca, siento que no puedo más, acá termino hermano, acá viene el tren, no sé qué voy a hacer pero necesito que esto termine de una vez…

…querido chanta, cuánto tiempo sin escribirnos. Me alegró mucho recibir hoy tu mail. Hay mucho que contar. Como habrás escuchado, el que te dije y yo nos separamos. En julio. La cosa no daba para más. Fue un proceso muy difícil, no te voy a mentir, y hubo momentos en que llegué a pensar que quería terminar con todo. La verdad que estaba muy confundida. Al que te dije lo no culpo; él hizo lo que pudo con sus medios, que eran limitados, como los de cualquier ser humano. Ahora creo que yo necesitaba muchas cosas que él no podía darme y aunque yo no quisiera admitirlo, quería cortar con él, pero como me lo negaba a mí misma, empecé a somatizar al mango. ¡A somatizar pero mal!!! Hubo un momento, aquel día en la estación de tren, en que no pude más. O me tiraba a las vías o hacía un corte en serio con el que te dije. Y corté nomás. Ahi mismo en el andén saqué el celu y lo llamé. Lo tomó bastante bien, es un buen tipo. Yo ahora creo que en realidad no podés vivir del amor. Necesitás algo más en la vida. Una vocación, un trabajo. No sé. Pero necesitás algo más en la vida. La pareja tipo fusional que viven los dos pegoteados y se cuentan todo y no tienen vida propia, en realidad no da. Vos tenés que tener vida propia. Pero contame de vos. ¿Cómo anda tu sufrida esposa? ¿Seguís mandándote cagadas por ahí? Tratá de cuidarte un poco. Si no por ella, por lo menos por tu familia. Yo ahora estoy super zen. Me tomo el tiempo, hago gimnasia y me siento sobre todo bien conmigo misma. Si tiene que aparecer alguien, aparecerá. Si alguna vez querés hablar, hermano, acordate que acá está tu negrita, que algo aprendió de la vida y algo te puede ayudar cuando lo necesites…

…hello my little chanta, otra vez mucho tiempo sin hablarnos, ¿recibiste mi postcard de Londres? Así es my chanta dear, tu hermanita se casa de nuevo, en attachment vas a encontrar dos fotos, una de mi Robbie en su oficina, apenas un mes antes de conocernos, otra de tu negrita con su hombre el jueves pasado en Oxford Street. ¿No te parece impresionante cómo lo tunié a mi hombre? Antes andaba todo el día con el mismo jean gastado y la misma remera negra. Ahora le hice cortar el pelo, le compré unas bermudas hermosas, unas zapatillas re cancheras, le hice dejarse un poquito de barba, tipo tres días, que está hecho un potro. Si sueno feliz como una tarada, es porque me siento exactamente así. A veces me parece que nada es casual: que Robbie estuviera justo de viaje en nuestra ciudad, que yo ese día haya decidido a último momento ir a la fiesta, que él justo hubiera roto con la novia dos semanas antes. ¿Cómo te lo puedo explicar, hermano? Se me abre todo un mundo de intereses, de entusiasmos, de valores nuevos. Trabajar con Robbie en la empresa me cambió tantas cosas. Atender a los clientes, explicarles qué tipo de viajes ofrecemos. Concertar hoteles, vuelos, guías, alquiler de autos. Me siento útil, siento que lo manejo bien. Es raro, pero siento que siempre quise hacer esto, sólo que no me había dado cuenta. Después está la pasión de Robbie por los pájaros. Nunca pensé que podía disfrutar tanto saliendo con una cámara todo el día a fotografiar petirrojos, colibríes, alondras, torcazas. ¿Vos alguna vez te diste cuenta la belleza de los pájaros? Esto también siento que siempre en el fondo me apasionó, pero no me había dado cuenta. Además, Robbie es un hombre de amigos. Un tipo que no puede vivir sin sus amigos del alma. Todos los sábados, es sagrado, se junta con Tom, Peter, Jon, Chandrahas y Cal a jugar al paddle. De golpe yo también me puse en contacto otra vez con mis amigas de allá, nos juntamos en un foro y nos contamos todo, y además me estoy haciendo amigas acá. Con tantas cosas buenas que me parece haber querido siempre aunque no me hubiera dado cuenta, es raro cada tanto recordar algo del pasado. Como el otro día que estaba ordenando unas cajas y apareció una foto mía con el que te dije. Era el día que le rompió la espalda a la yegua y perdió la carrera. En la foto hay sol, todavía no empezó la carrera, estamos los dos sonriendo, él lleva el pantalón de Jockey, yo unas trencitas ridículas y un vestido de verano naranja que no sé cómo pude usar. Me quedé mirando esa foto y me pareció que era otra persona. Y de repente pensé que no era sólo una sensación, que de verdad la que vivió aquella historia era otra. Otra Ana. ¿Era otra Ana o era esta Ana? Si era yo, entonces aquello fue como vivir en un sueño y esto es la realidad. O si no, aquello fue la realidad y ahora yo estoy soñando. No me gusta pensar así. Me da miedo pensar así. Pero también pienso que si yo sólo tuviera una vida, aquel día en la estación de tren me habría matado, porque mi vida como había sido hasta entonces no daba para más, y si sobre mi vida se escribiera una novela, entonces la novela habría tenido que terminar ahí, porque no daba para más. Pero lo que pasó fue que no me maté. Y seguí y quizá la que ahora te escribe sea otra, pero por lo menos estoy acá para escribirte. No sé bien qué estoy diciendo. Me parece que voy a tirar esas cajas. Escribime pronto hermanito, y si te animás tomate un avión, que ahora con mi trabajo te puedo conseguir unas ofertas que no vas a poder creer, y te venís aunque sea por un par de semanas a ver a tu negrita que te quiere y que se acuerda de vos, my little chanta forever…

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