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Lógica de los accidentes

La publicación de Lógica de los accidentes (Vox, 2013) de Nurit Kasztelan, presenta una promisoria voz en la poética argentina.

 

    Lógica de los accidentes
    Nurit Kasztelan
    Vox, 2013
    51 páginas

 

 

 

 

 

 

 

Se escribe con la mano. La mano forma parte del brazo. El brazo se conecta con el tronco. El tronco se corona con la cabeza. La cabeza se mueve, los ojos se mueven, la boca se mueve. La boca exhala aire. El aire forma palabras. Las palabras son sonidos. Los sonidos se transmiten por el medio que les es propio y desembarcan en marcas gráficas que constituyen la escritura. Un proceso de equilibrio en el que la escritora se encuentra en tránsito, como si no quisiera llegar a destino, porque el destino ya todos sabemos cuál es. Ese equilibrio la autora lo quiere cortar. Interrumpir es su término elegido.

En Méjico me contaron
de una mujer
a medida que molía el maíz,
su brazo iba desapareciendo.

me escribo
y desaparezco.

La operación de fusión de la materia maíz con la materia brazo a través de un aparato de moler permite, todavía, distinguir a quien hace la operación. Pero esa distinción es el inicio porque lo que dice el verso es que el brazo se integra con la máquina hasta que la máquina misma se traga a quien la opera. La escritura como una máquina que se traga a quien la opera.

Su voz se disuelve y se transforma / en una mera propagación de sonido

La disolución de la voz en sonido nos muestra que el sentido no existe más allá de su portador material, pero, inversamente, nos muestra que la voz es sonido + sentido. La condición de la existencia del sentido es la estabilidad. ¿Qué sucede cuando se nos dice, entonces, que el amor era un juego inestable?

El accidente del amor no puede tener una lógica sino que es parte del desequilibrio de un sistema en donde no puede operar la racionalidad instrumental. Pero también parece suponer un cierto romanticismo abstracto no lírico, si se me permite la expresión, porque usa el pasado era y, entonces, cierta melancolía entremezclada con la ansiedad del próximo accidente se torna perceptible. Percibir el instante es imposible, porque cuando percibo un instante ese instante ya pasó. Capturar el accidente, estar preparados para el próximo accidente, exige un entrenamiento de boxeador. De quien pone el cuerpo saltando, bailando, impidiendo, lanzando, anticipando. Accidente también nos remite a trastocaduras que alteran, quizás hasta el límite, el orden natural de nuestra organización del cuerpo.

Si pudiera…
escribir una palabra como crave

pero no tiene traducción
no tiene lógica
sólo en el cuerpo.

Nurit Kasztelan sabe que todo esto supone la linealidad. Pero ella ya sabe que la escritura está fracturada. Agujeros, fracturas, umbrales de catástrofe. Las formas puras de las esferas perfectas, los infinitos de distinto tamaño conectándose con la sensibilidad poética. ¿Escritura conceptual? Pero, ¿qué escritura no lo es? Sin embargo, hay más que eso. Notemos el siguiente verso:

la que creyó / que con los números / podía estar en el mundo

Ahí no vemos sólo un desapego de la existencia prometida de los matemáticos, sino una crítica sobre la propia realidad matemática porque está afirmando que los números no habitan el mundo, pero entonces, ¿cómo es que contamos los minutos que faltan para ver al ser amado, los días que pasaron desde que no me llama por teléfono, los años que siguen durando y pasando desde que lo/la ví por última vez?

Lo que nombraré como la tentación Spinoza no seduce a Kasztelan, y se agradece mucho, porque en esta búsqueda de la alteración del equilibrio del sistema el resultado al que llega permite conectar escritura, sensibilidad, formalidad pura, y, lo que es más importante, la sadiburía. La pregunta y la búsqueda de la sabiduría es la pregunta y la búsqueda por la vida. Que ya todos sabemos que es formalizable como un intervalo cerrado, esto es, tiene un comienzo y un fin, y ambos están adentro de los límites del intervalo. Que incluye la muerte, eso quiere decir. En consecuencia, si no escribimos para vivir mejor, ¿para qué? Lo que no implica que no pueda vivir mejor con las matemáticas o la poesía o con las voces de mis muertos. Kasztelan nos sugiere, nos interpela, nos convoca, con los cínicos de Diógenes:

Dejá que el silencio / desactive la inercia del ruido / sé un hablante silencioso / perdé características de especie / volvete piedra / volvete hueso, cáscara / convertite en algo insignificante / que apenas posea / un comportamiento animal. / Movete como una figura / que se desliza subrepticiamente / violá las leyes de la materia / rodá por el espacio. Comportate / como una membrana / y dejá entrar a tu cuerpo / sólo lo que te sirva. / Devorá insectos / dejate contaminar. Olfateá / como si fuera un perro.

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