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Miniaturas

El ensayista propone una crítica de la razón cínica desde los restos, que se vuelven lo único habitable, sin redención ulterior más que las mismas miniaturas implicadas.

I

i. Significar sin representación mimética, significación que anula la representación desconectando representación de significado. Acaso se trate del significado de la desmentida de la apariencia. Significar que no es lo que representa y libera la divergencia. Acaso sea una alegoría.

ii. Un yo manipulado, convertido, reducido en objeto, cosificado, preparado para ser mercancía, escenario, cadáver.

iii. Duelo por los destellos. Nada restituye. Y la búsqueda de refugios.

iv. Melancolía, apenas desvío de esquina, postergación de aquello intuido como degradación. Duelo que se vacía.

v. Detención. Alejarse de arrebatos y entusiasmos. Sobriedad.

vi. Un mundo empírico que ingresa y se disuelve espontáneamente en papel y tinta.

vii. El arte interrumpe. El gesto de fragmento asalta lo insaltable. Hondura sin salto, en la orilla, minando la rutina. Escisión irremediable. Pérdida de la patria de la repetición.

viii. Teta de araña, leche sincrética, pegajosa. Renuncia al tratado. Desconcertar simplificaciones. Perderse. Carecer de intención. Y ya, deshora intensa.

 

II

i. Vaguedades, zozobras, hogueras, cautiverios, pero engrama la felicidad por cerraduras, orificios y rendijas, por lo no pensado, por desconciertos y conmociones inesperadas, insospechadas, insoñadas.

ii. Lo que yace en penumbra, a la guardia de desahucios, sin defensa ante las ofensas, en ese laberinto íntimo forjado de decepciones se halla lo que inmuniza.

iii. Obras, el arte premoldeado. Las academias, las comunidades de amigos, investigan, exploran el arte que controlan, debaten y muestran cómo armar otro mueble de Ikea.

iv. La pobreza del diseño de la existencia, la inmunidad salvaje, el fascismo de la homogeneización, el fermento elitista, y la más radical falta de inspiración. Hasta el choque de una refutación.

v. ¿Acaso terminó el curso del nihilismo? Sonambulismo, esfera del asombro y el horror, del estupor que limita con la desgracia, todo eso y más también al traspasar el campo y alambrarse en la catástrofe.

vi. Ese entretenimiento que escarba en lo escabroso, la industria del abrazar esa compañía espectral, pero también aquel insecto anacrónico de la entrega monástica a la disolución.

vii. ¿Ya, acaso, se rasga el papel del atormentado y donde manaba desesperación penetran felicidades?

viii. Un dualismo tenue. Pesimismo metodológico sin pesimismo existencial. Esa receta de Sloterdijk, para una existencia feliz. Otro día feliz, sobreponiéndose a lo pensado. En desencuentros, encontrar.

 

III

i. Rodear, para una detención: ante una pequeña imagen, la verdadera excepción −el gesto deflacionario−, el arte de interrumpir la proliferación de imágenes.

ii. Letanía negativa, parábola de intensa impotencia −aura que opaca los destellos, la restitución inauténtica−, y muestra el acrílico sobre el vacío.

iii. Deshora de banalizaciones, yuxtaposiciones como analogías −constelaciones sin estrellas, intenciones extraviadas de verdades−.

iv. A la espera de la obra esquiva −mónada o álef−, aquellas perspectivas que contienen mundos.

v. Suscitar temor o compasión −pensar en el efecto de lo que se hace−, hacer instrumentos, cursos de la tecnicatura utilitarista.

vi. Prodigios cazando sentidos −magia semiológica que desgaja−, desgarra cadáveres, caza soles muertos.

vii. Lo multiforme de los rostros de la indiferencia −cumbre que prorrumpe el frenesí−, cordillera de emborrachados de presunta genialidad, de fascinados por el espejo de la eyaculación.

viii. Virtud ejemplar del cuadrado, miseria de lo hecho −lóbrego o resplandeciente−, aparataje inconmovible al existir.

ix. Sepultar desconsuelos, creer en la heterodoxia −mostrar, tocar, chupar vibradores con furor didáctico−.

x. La impostura juega al niño −los dados tirados sobre el terciopelo−: es irrecuperable el asombro perdido.

 

IV

i. Energía y materia oscuras, universo que se estira, huida masiva al espacio, presión negativa, fuerza hacia fuera −la atracción, gravedad que se contrarresta por la aceleración, y el cosmos se llena de soledad−.

ii. Ignorar, para sobrevivir a lo trágico, montar la indiferencia al más rápido y al más lento proceso de demolición −olvidar moscas y mosquitos, la opinión de los demás, el pasado y el futuro, el triunfo y el fracaso, las desilusiones de las satisfacciones−.

iii. Libertad, apenas parecer, apenas para hacer, apariencia que no requiere disolución, apenar sin doler −juegos de sombra, ficciones, distancias, pliegues de deseos−.

iv. Y lleno de mundo, lleno de dolor, en un baile de máscaras, arrancando y acogiendo, viviendo como espectro, bebiendo empastes, orinando pequeñas ironías de la vida −serpenteante o circular, huidizo y asimbólico yo mismo, yo nimio−.

v. Realismo de espejo, de lupa y microscopio, de ojos de recién nacido, de cansancio y flacidez, realismo interno, realismo de supersimetrías y supercuerdas, realismo melancólico, ansioso, incomunicable, despojado, arriesgado, fotográfico −vagamente sugestiva−, hermenéuticamente austera, la pasión de retener, conservar lo que se evapora; ese realismo de ilusión, fantasía penitente, espectralidad atómica, masa de fantasmas, realismo amasado, masivo, sentado.

vi. Lentificar el llegar tarde, la mora en morar, la espera ante lo perdido −velocidad, caducidad, moda, refutación, crítica, progreso, reacción−: tangentes.

vii. Apenas detalles, apenas notas −detallar, anotar, acotar de lápiz y papel, obra incauta−.

viii. Plagas inspiradas, tapices coloridos, bosques efervescentes, livianos −la llamada del arte, su encaminado−: camiones, auténticos museos alojando la industria turística, refrigerados y monitoreados.

 

V

i. Obstinación y padecimiento, humillación y adormecimiento −al hacer, para hacer, una fidelidad autista−.

ii. Sepultar con los escombros de ego, ensordecer expresando mismidad, parodiar anhelando reconocimiento −sombras mudas, trazos sin aliento ni agitación−.

iii. Reverso del silencio trágico, anhelo de lo trágico, mímica de lo trágico −silencio de la mercancía, intercambio−.

iv. En un solitario valle de montaña, la ternura de los acontecimientos tristes sin propensión a lo solemne −cadáveres arrastrados−.

v. En el fárrago o en la concisión, poesía de títeres −fuga de sentido−.

vi. Miniatura, todo de la política −cárcel, este y aquel cuarto de títeres−.

vii. Poesía de antipoesía, y viceversa −ajena, la textura de la vida−.

viii. Pretender plenitud, pliegue nihilista −riego por aspersión−.

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