FacebookFacebookTwitterTwitter

Aleph-Internet

El pintor y ensayista cuestiona el Aleph borgeano para interrogarse por la apropiación de la cultura.

Antes éramos el Aleph, ahora somos portadores del Aleph. Nos volvimos dependientes, esclavos de esta invención. Hablamos de él como si fuese un síntoma. Algo que está ahí afuera. De lo que nos hemos contaminado. Le confiamos nuestra memoria, el saber. Tenemos miedo de que le pase algo.

Borges destruye el Aleph, como el Rabi Loew, el Golem. No quieren ser esclavos de su propia creación. Se dan cuenta de que en manos irresponsables es un arma. El Aleph como fantasía es maravilloso, pero como realidad…

Borges escribe el cuento para fascinar a una mujer, para mostrarle la potencia de su mente, y luego destruye. Kafka le pide a otro que destruya su obra por él.

Bradbury confía en el hombre para guardar la creatividad en Fahrenheit.

Competir con la naturaleza nos pone en el borde del abismo.

Cuidado con lo que desatas. Los sabios humanistas advierten.

Borges encarna la antropofagia al transformar la cultura en algo borgeano, o sea, en el crisol donde todos estos materiales son apropiados por la porteñidad, se hacen nuestros y habilitan a los seguidores a usar la cultura como algo porteño.

Con todo lo que tiene de polémico, elitista, antiperonista, irónico, Borges es sin embargo el legitimador. Con esta operación abre un camino que él mismo oculta para crear un misterio sobre su obra. Permite que toda la cultura sea leída y usada por los artistas como algo nuestro.

Sarmiento tenía que citar en francés para ser reconocido como parte de la cultura, y el mismo Borges tuvo que citar en inglés en el Aleph.

A nosotros nos basta con citar a Borges, para ser reconocidos como argentinos.

Es un cambio hacia la creación de la cultura nacional. Borges mismo explica todo, opina, pero nos confunde para no ser etiquetado, olvidado. Como dijo Federico Manuel Peralta Ramos ‘Para no ser un recuerdo hay que ser un re-loco’. Ser inasible, misterioso, da vida, interés. Quizás la genialidad consiste en esta operación de apropiación de la cultura: por eso se forman los eslabones del tiempo que cada generación agrega y adapta a su manera.

Notas relacionadas

El ensayista despide a la escritora María Esther Vázquez e indaga en su relación con Jorge Luis Borges.

El filósofo y ensayista nos introduce en el libro de Massimo de Carolis (Quadrata, 2017) y nos invita a reflexionar sobre la figura contemporánea del animal paradojal.

El carácter inclasificable de la obra de Gombrowicz es objeto del presente texto, en el que se aborda su identidad borgeana según apunta Piglia en “¿Existe la novela argentina?”.

En estas interesantes reflexiones, el poeta indaga en la relación entre cuerpo y obra en Fervor de Buenos Aires de 1923, donde Borges lograría la anhelada unidad romántica entre cuerpo y territorio.

Una lúcida lectura crítica de Los espantos. Estética y postdictadura de Silvia Schwarzböck (Cuarenta Ríos, 2016)

El sujeto y su grieta constitutiva, el terror y la posibilidad de una política emancipatoria, son algunos de los ejes en estas interesantes reflexiones inspiradas en el pensamiento de León Rozitchner.

Ofrecemos un adelanto del libro Con Barthes (Marginalia Editores, 2016) del ensayista y crítico Alberto Giordano, que será presentado en los próximos días.

La ensayista pone en juego las imágenes del laberinto, del minotauro y del río, entre otras, para reflexionar acerca de la particularidad de nuestra cultura americana.

El ensayista escruta la imagen de la abeja en sus recurrentes apariciones a lo largo de la historia de la filosofía a fin de elaborar una reflexión sobre el concepto de medio, de lo lingüístico y lo político.

En este sutil ensayo, el escritor nos presenta una imagen del dandismo y su matiz oblicuo.