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Cuestión de tiempo

El autor de Punto Rojo y Material de interiores, entre otros, nos comparte estos sonetos.

EL SABOR DE LA MANZANA

El gato que me observa sólo aspira
a disfrutar su condición de gato.
Recostado en el sol de lo inmediato,
no ruega eternidad y no delira.

Satisfecho de sí, mientras se estira,
copula o duerme, cumple su mandato:
ser lo que debe ser, sin aparato,
sin ayer ni mañana. Sin mentira.

Digo gato y abarco al reino todo,
con excepción del hombre y la serpiente:
ambos saben que el tiempo es otro lodo.

Trocaría las artes y la ciencia
por una vida anclada en el presente.
Padre Adán: ¿me devuelves la inocencia?

 

UNA PARADOJA BORGEANA

Profesaba Platón y el infinito,
pero también el Sur y Juan Muraña;
su mente urdió la irrevocable hazaña
de convertir el arrabal en mito.

Universal, porteño y erudito,
lo deleitaba una pasión extraña:
transitar la remota telaraña
de las olas vikingas por escrito.

Quizá gastó sus últimas miradas
sobre una arcaica saga escandinava;
o entre kenningar, runas y baladas.

Mas la ceguera se extendió hasta el colmo:
el mundo de las letras lo admiraba,
excepto unos letrados de Estocolmo.

 

EL ALMANAQUE ESTÁ DESNUDO

“Mañana es viernes”, dicen con anhelo,
y lo repiten todas las semanas:
van al trabajo sin rozar el suelo;
alivian sus fatigas cotidianas.

Muy bien haría en compartir sus ganas,
en gustar el futuro caramelo;
y sin embargo, dichas tan livianas
apenas si las pruebo con recelo.

¿Qué sentir? Que la tregua se avecina
-una isla en el mar de la rutina-;
y también que los días, uno a uno,

se alejan, tan sin gloria y tan sin frenos.
Y entonces digo, siempre inoportuno,
que un viernes más es sólo un viernes menos.

 

CAMBIO Y FUERA

Por momentos la vida nos arropa
con caricias de nácar y de seda.
Circula a favor nuestro la moneda;
olvidamos las púas y la estopa.

En alta mar el viento viene en popa;
cabalgando no alzamos polvareda.
Ningún temor estorba ni nos veda.
Es la dicha: muy rápido galopa.

Son instantes, oasis pasajeros
encerrados por límites severos;
despertar casi siempre es una afrenta.

Más temprano que tarde muere el goce;
más temprano que nunca dan las doce:
la hora de volverse Cenicienta.

 

LA COMEDIA SOCIAL

Las diarias relaciones laborales
-de nueve a cinco en el octavo piso-
me inclinan al difícil compromiso
de parecer igual a mis iguales.

Debo opinar de divas y pañales,
del trago que me eleva al paraíso;
si me muestro apartado o impreciso
lo traducen por áridas señales.

No es mi culpa, tampoco es culpa de ellos
que el mundo actual sea obra de plebeyos:
admito mi tenor de oveja negra.

Jamás suspiro por un nuevo auto;
soy tan extraño, que hoy por hoy me alegra
una nueva versión de Tito Plauto.

 

 ROBERTO ARLT

Desde aquí, liberado de la “diaria”,
hoy me permito el lujo de estos versos,
las sílabas contadas y los tersos
acentos: ya me usó la maquinaria.

En carne y hueso fui un escriba paria,
de aguafuertes por kilo, de dispersos
desvaríos, de locos y perversos,
de podredumbre, odios y urticaria…

Los sabihondos leyeron cualquier cosa:
me afiliaron a Rusia y a Boedo,
como quien clava a una mariposa.

El compromiso… me importaba un bledo.
Lo digo en sílabas, lo dije en prosa:
la rabia fue mi trama y fue mi credo.

 

SÖREN KIERKEGAARD

El apellido significa cementerio en idioma danés.

Algo huele a podrido en Dinamarca,
sobre todo en el alto presbiterio:
distantes del kerigma, del misterio;
fervientes defensores de su arca.

Algo huele a podrido en mi comarca
y en mi mente: rehén de un cautiverio
que no alivian el dogma ni el salterio;
de un temor y un temblor que son mi marca.

Sacrifiqué el amor, el sol, la calma,
y no sé si he llegado hasta mi alma.
Mi destino es la culpa, la inquietud,

el frío que atormenta en pleno junio,
la angustia con remaches de ataúd.
Mi gran pasión fue siempre el infortunio.

 

DÍAS

Pasan. Pesan. Se van acumulando,
en dicha rápida o en duelo lento.
Trazan. Trizan. Con luz. Sin miramiento.
Son la respuesta al inasible cuándo.

Cada día conforma un sedimento
que es invisible si lo estoy mirando;
pero es el núcleo, duramente blando.
La unidad de medida. Piedra. Viento.

El giro en torno a un eje que no existe
-Tierra impostora, máquina de engaños-
parece que me acuna, pero embiste.

Día a día, mellado por los años
-continuidad de soles que me agota-
debo girar también. La vida rota.

 

EL DESEO

El deseo es un barco a la deriva
en el río de azar que lo propaga;
es difícil saber en dónde estriba
ni cuándo sale a flote o si naufraga.

Se extiende en conjunción copulativa
(es su gramática exultante y vaga).
Se afirma a veces sobre una evasiva
y en otras, viento en popa, se encenaga.

El cauce del deseo es tan profundo
como la carne primordial del mundo:
ardor de barro antiguo y sin dragado.

Yo, tú, él, polizontes del deseo,
bailamos su implacable balanceo,
ignorantes del rumbo y del calado.

 

TAL VEZ UNA VEZ

Todo es enigma, aun la luz más clara:
tal vez la claridad es otro velo
que nos oculta (cínica mampara)
la verdadera dimensión del cielo.

Vamos tanteando, nadie nos prepara
para forjar las bases de un anhelo.
Cada fracaso se transforma en tara,
peso muerto en el alma, gris recelo.

No hay números en esta lotería,
los pálpitos son vana garantía.
Artera es la ocasión: jamás alerta

cuando está por pasar a nuestro lado.
Quién sabe si llamó a mi angosta puerta
y la dejé escapar, adormilado.

 

 

 

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