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En torno a la palabra “bailar”

Lucas Condró, autor de Notas sobre pedagogía y movimiento (Continta me tienes, 2016) y Lo singular (Continta me tienes, 2017) comparte con nosotros un ensayo de su próximo libro En torno a la palabra bailar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1

 

Bailar:

Una supervivencia ficticia con el coraje de una lucha real.

 

 

2

 

Bailar:

Enfocarse en algo simple hasta que el movimiento lo vuelva complejo.

 

 

3

 

Bailar:

Bailar es osado. Es dejar que esa osadía atraiga las miradas, sin esfuerzo.

 

 

4

 

Bailar:

Percibir la materialidad de las cosas. Estar a la intemperie como si no hubiera interioridad posible.

 

 

5

 

Bailar:

Un cuerpo que sabe dónde esta situado.

Situarse y re-situarse y re-situarse y re-situarse.

Una situación.

 

 

6

 

Bailar:

Bailar es estar en la sensación, salir de la histeria.

Es un abismo sin bordes donde la sensación que irrumpe se vuelve todo lo que hay.

Si toco algo, y esa cosa es rugosa, esa sensación relaja al cuerpo. Lo abre. Lo perfora con esas rugosidades.

Aun si la sensación es hostil, el cuerpo puede abrirse. Ahí es donde el riesgo se da lugar. No hay moral en las sensaciones. Solo hay lo que irrumpe.

 

 

7

 

Bailar:

Bailar es una fiesta de huesos y sonidos. Dejar que el cuerpo vibre, alucine.

Bailar es alucinar.

Es alucinante.

 

 

8

 

Bailar:

Bailar es mirar eso que tengo delante de mis ojos y en lo que al mismo tiempo estoy inmerso.

Estremecer y atestiguar simultáneamente.

 

 

9

 

Bailar:

Entender al extremo la mecánica del cuerpo en movimiento. Dejar que esa comprensión me invente una movilidad. Poner esa movilidad en el espacio y al servicio del contexto. Sin controlarlo.

Asumir que el contexto, es puro accidente.

 

 

10

 

Bailar:

En la sensación se pueden intuir los otros cuerpos que habitan en mí.

 

 

11

 

Bailar:

Es el cuerpo del otro quien va a entender algo con cierta especificidad particular, impensada por mí siquiera.

Detenerme en ese otro cuerpo, descifrar esa información y encarnarla para ver qué revela en mí.

Así de uno en otro y de otro en otro.

Ganar liviandad y fuerza a la vez en esa circulación.

 

 

12

 

Bailar:

La tridimensionalidad del cuerpo, en relación a la tridimensionalidad del espacio, en relación al punto de vista del ojo testigo.

Esos puntos de vista en movimiento.

 

 

13

 

Bailar:

¿De qué modo podemos incluir en el movimiento la conciencia de los planos del espacio?

 

 

14

 

Bailar:

Soltar el peso de las partes del cuerpo es de hecho ir hacia el espacio, es estar descentrado hacia ese afuera que le es propio a la espacialidad.

No hay nada que retener hacia ningún centro. Sino contrarrestar, estar en lo múltiple de esas dinámicas de contrapeso.

 

 

15

 

Bailar:

Mirar es salir. Salir es un modo de estar en lo que pasa ahí afuera. Estar fuera es un modo de afección. Por eso salir es un modo de entrar al cuerpo.

Mirar es un modo de cambio.

 

 

16

 

Bailar:

Un cuerpo con conciencia de su volumen.

Ese cuerpo a través de su mirada con conciencia del exterior.

Ese cuerpo situado en relación a la arquitectura del espacio.

Otro cuerpo que elige situarse para mirar ese cuerpo.

Ese cuerpo con conciencia de su volumen en relación a la arquitectura del espacio y a su vez percibiendo el punto de vista desde donde está siendo visto por el otro cuerpo.

Un tercer cuerpo que se sitúa para ver al segundo cuerpo que a su vez está viendo al primer cuerpo moverse.

En esa relación de perspectivas se puede dar la conciencia prismática del espacio y por ende cómo el cuerpo podría moverse en esa multiplicidad de planos que es el espacio.

Si el cuerpo pierde conciencia de su volumen o la relación de puntos de vista, el espacio se retrae, el cuerpo pierde su ligereza.

En el movimiento de esos cuerpos  y su revelación mutua de los planos del espacio aparece la fuerza específica de la danza: la tridimensionalidad.

 

 

17

 

Bailar:

Un testigo y un actor.

El goce entre esos cuerpos se da fuera del control del actor.

Es el acto de exponerse lo que produce la circulación del goce y no el significado del gesto.

Alcanza con saber sobre esa mirada.

 

 

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Bailar:

Si no pusiera ninguna intención sobre mi carne, ninguna idea que esta carne asuma quizá podría sentir como un niño, ver como un incrédulo.

Quizá podría volver a bailar.

 

 

19

 

Bailar:

Empujar, ceder y desviar. Empujar, ceder y desviar. Empujar, ceder y desviar y ahí vendrá la dinámica.

Tengo la sensación de que podría estar más en relación a la idea de una fuerza descomunal que lo atrae todo hacia el centro de la tierra.

Que mi cuerpo no pesa, en realidad es atraído hacia abajo.

Si cediera, si dejara de resistir como base para comenzar a moverme. Si el movimiento pudiera estar menos en relación a la intención de moverse y más en relación a la naturaleza de la física. Al peso, a los apoyos, a las fuerzas que lo atraviesan, al uso de esas relaciones de fuerzas para ganar economía y potencia. Entonces estaría en el uso de las mecánicas del cuerpo y las potencias que estas contienen.

 

 

20

 

Bailar:

Mirar el propio cuerpo al moverse, mirar el cuerpo del otro al moverse, mirar el espacio al moverse.

Mirar al pasar, no fijar la mirada o la cabeza, encontrar independencia en esos movimientos. Usar la mirada como usaría un brazo, como una extremidad.

Mirar no es ir hacia lo que miro, es más bien dejar que lo que miro entre al cuerpo. La lejanía máxima estando en mí.

 

 

21

 

Bailar:

Muevo los pies.

Los pies mueven los músculos, los músculos los huesos y los huesos todo el cuerpo.

Los pies son todo el cuerpo, o el cuerpo está ahora organizado desde abajo.

La cabeza ya no es la cabeza, todo tiene una lógica terrestre. La percepción de las dimensiones mutan como el movimiento.

Asumir que son los pies los que dan la lógica al movimiento, es dejar que la cabeza sea otra cosa por un rato.

En ese momento que los pies protagonizan toda la lógica de la realidad que percibo, me silencio.

El goce que producen las mutaciones es lo que se hace visible.

 

 

22

 

Bailar:

Me muevo y dejo que el cuerpo enfoque donde sea que cae su atención.

Asumo qué esta pasando, sin intromisión de mi voluntad creativa. Esa fragilidad que asoma y cobra fuerza cuando escucho lo que pasa deviene danza.

¿Qué naturaleza tiene eso que aparece?

Dar entidad a esa naturaleza que comienza a organizar la lógica de movimiento, la espacial y la temporal.

En esa relación de movimiento, tiempo y espacio se crea el carácter. El carácter es el modo de relación con el mundo.

 

 

23

 

Bailar:

Encarnar lo que el otro revela es animarme a cierta debilidad.

 

 

25

 

Bailar:

El movimiento tiene en su naturaleza la tendencia a avanzar en el espacio. Aún un micro movimiento produce un micro desplazamiento, un micro pasaje de peso.

No hay modo de retroceder cuando me muevo por el mismo recorrido, salvo que decida no modificar mi estructura.

 

 

26

 

Bailar:

Mover los brazos es una cuestión de escápulas. De columna, de pelvis, de femur, de tibias, de peronés.

Mover los brazos es una cuestión de pies.

 

 

27

 

Bailar:

Eso que pienso. ¿Puedo experimentarlo? ¿Encarnarlo? ¿Incorporarlo?

Eso que incorporo, ¿puedo describirlo? ¿Concientizarlo? ¿Sentirlo?

Acercar ideas a las experiencias produce potencia.

 

 

28

 

Bailar:

La precisión en el movimiento lo vuelve expresivo.

 

 

29

 

Bailar:

La potencia en el movimiento aparece en la integración de encarnar lo que pienso.

 

 

30

 

Bailar:

Entre imitar y ser, la diferencia esta en degustar.

 

 

31

 

Bailar:

Para inventar tengo que ver.

 

 

32

 

Bailar:

Que la duración del movimiento me de conciencia de lo inabarcable del espacio-tiempo.

 

 

33

 

Bailar:

Lo indescifrable, lo innombrable, lo intraducible, lo inaprensible de la experiencia de la sensación.

 

 

34

 

Bailar:

Habitar en lo múltiple del movimiento es poder des-categorizar las direcciones dominantes, observar las periferias que también se mueven, que también avanzan, que también reorganizan la estructura. Todas esas partes avanzando simultáneamente en todas esas direcciones y el cuerpo observando a dónde lo llevan.

El cuerpo abierto es el que esta replegándose y desplegándose  simultáneamente. La naturaleza del movimiento de cualquier animal de la especie, tiene el movimiento de despliegue y repliegue.

 

 

35

 

Bailar:

En lo que desconozco, la sensación del tiempo se expande.

 

 

36

 

Bailar:

El riesgo está en el uso que pueda hacer entre el dato que deduzco y las variables que aplico sobre ese dato. Arriesgar no como un acto heroico sino como una puesta en cuestión de aquello que no fue pensado.

 

 

37

 

Bailar:

La máxima conexión física está en una relajación muscular tal que me permita percibir el encadenamiento del movimiento.

Sus mínimas repercusiones. Lo mínimo posible de ser percibido.

 

 

38

 

Bailar:

En medio de un movimiento abandonar la acción de una parte del cuerpo para descentrarme.

Soltar una acción permite reubicarme en otra parte del cuerpo y poder reorganizar a partir de ese cambio toda la organización de la estructura.

Comprender cómo ese cambio de centro de la acción permite comenzar a dar valor a cada parte, a ganar independencia, no a nivel kinético sino de posibilidad de decisión en el ejercicio del cambio.

Como consecuencia de esa independencia ganar potencia como entero.

 

 

39

 

Bailar:

Adaptarse a un nuevo contexto puede generar angustia, no tanto por la dificultad de adaptarse sino porque se desconoce lo que hay que adaptar (y qué es lo que esto implica).

Ese descubrimiento está directamente relacionado con la potencia y la evolución.

Bailar es entender la dinámica de las constantes adaptaciones.

 

 

40

 

Bailar:

En la lentitud aparece el tiempo y el detalle.

 

Por ejemplo: al mover la cabeza muy lentamente, en una temporalidad no habitual y permaneciendo en una dirección determinada, en un momento se tiene la sensación de entrar en otro espacio. Sin embargo, solemos avanzar hasta donde el cuerpo está acostumbrado a organizarse.

 

Al permanecer en una dirección aparece ese otro espacio que pide una nueva organización del cuerpo. Detener la atención, hacerla permanecer, dilata el tiempo y expande las dimensiones. El cuerpo modifica su estructura, variando sus centros.

 

En la expansión del movimiento en el tiempo, las saberes acerca de sus posibilidades se suspenden. Entrando en un tiempo que el cuerpo desconoce, desconozco el cuerpo.

Permanecer altera la percepción.

 

La lentitud también suspende la idea de resultado. Si el tiempo se expande, no hay fin.

 

“Vamos a no llegar, pero vamos a ir” (Federico García Lorca).

 

 

41

 

Bailar:

El ojo puede moverse más allá de la movilidad del cráneo.

El cráneo es movido por el movimiento de los ojos.

El cuerpo se mueve y eso mueve la mirada. Ver lo que el movimiento del cuerpo pone frente a mis ojos.

Posar mis ojos sobre aquello que me conmueve y seguir moviéndome.

Ese abismo que se despliega frente a mí es el espacio abierto. Percibir que mi cuerpo está aquí donde estoy y esta allá en lo que ven mis ojos.

Al mismo tiempo aquí y allá.

Siempre fuera, siempre exteriorizado para que eso que veo me interpele.

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