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Otro Jardín

La poeta y filósofa nos sorprende con el poema inédito “Navidades”, y una selección de poemas de su último libro Otro Jardín (Bajo la Luna, 2009).

Navidades

Allá el arbolito era de verdad
–un pino enorme–
y poníamos los adornos subidos a una silla.
Allá eran de verdad el brindis, los regalos.
En casa en cambio no había nada
ni siquiera una cena especial
por eso nosotras pedíamos ir allá
creo que pedíamos
pero no sé.
Con arbolito y todo, es hostil estar lejos, en González Catán,
aunque te disfraces de princesa y haya un papá noel
que sorprenda a los niños
más niños que uno.
¿papá noel llega con princesas?
queríamos que fuera de verdad
todo.

A nosotras nos tocaban los peores regalos, no es lo mismo
ser parte de la familia
igual nos compraban una bombacha
o un caracol
qué tenían que regalarnos ellos, que no tenían tele,
pero no es lo mismo
la familia
te vino a buscar tu mucama
yo explicaba que era como mi abuela, pero no era
parecida a mis abuelas,
ni tan abuela al final del día
(el cementerio está lejos, no fui nunca)
no era de verdad
mi abuela.

A la noche, después de los regalos, mamá y papá llamaban por teléfono
preguntaban cómo nos había ido con los disfraces.
La navidad, el arbolito, no eran para nosotras,
los muñequitos todos juntos
la madre, los reyes, el bebé.
Ese día éramos invitadas, mi hermana y yo, de gente pobre
nos daban de comer, a nosotras, las ricas,
nos dejaban adornar su pino
y mirar sus gallinas y temer su perro
festejábamos el nacimiento de un dios ajeno,
y ni siquiera éramos judías de verdad.

.

De Otro Jardín (Bajo la luna, 2009):

conducción

no me entierren sin mi triciclo
sin la niña al volante
de mi muerte
también

.

otro jardín

pienso a menudo en el instante de franqueza universal
en que todas las personas pierden la elegancia
es mi pensamiento favorito
en ese momento no se confiesan verdades ni comienzan a copular
bailan como lo hacen cuando están solos
pero no están solos

.

perder y perder (ay, el amor)

1

fue un indicio entre las vidas
estirar el tiempo con los ojos
lo que me diste
no sé cómo se usa
pero recobré detalles
indispensables

.

2

el efecto inmediato del agua
así actuaba tu voz
sobre mi voz
no era hechizo
era agua mojando tierra seca
(¿alguna vez sentiste, regando,
el alivio de las plantas?)

.

3

trato de seguir oliendo a triste
como un globo que deja migas en el cielo
y todavía voy
a tus viajes geniales que me dejan exhausta
con sobras adheridas
mi placer y yo
en el error del brillo

.

4

que anduvieras con el signo expuesto
que recogieras la lluvia envejecida
–yo me quedé con la marca de la espera
resolviendo un problema de horarios–

.

5

soñé que corríamos y galopábamos
entre los árboles
era tu contenido escapándose de mí
a la noche siguiente me tapé para llorar de nuevo

.

7

(¿sentiste, regando,
el suplicio de las plantas?)

.

8

sólo quiero oír que el trato con las cosas no consiste en agarrarlas
voy a acercarme ahora al teléfono
lo voy a mirar y tocar durante
tiempo
hasta el próximo sobresalto voy a despedirme
sentimentalmente
de los libros y de todo
lo que persiste
voy a tocar con suavidad
para marcar números raros
–tu introspección ahí
nuestro intercambio de animales tímidos–

.

9

esta noche no existe
–los objetos que adoro
la tristeza de mi mesa de luz
su edad extraña–
hoy tengo las palabras en contra otra vez
y no voy a llamar
esta noche no importa
la animan espíritus ociosos
la quieren dormir

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