FacebookFacebookTwitterTwitter

Ven a sentarte conmigo, Lidia

Rescatamos un notable poema de Fernando Pessoa, el poeta y escritor portugués, publicado bajo el nombre de su heterónimo Ricardo Reis (Odas).

fernando-pessoa-inside

 .

.

 

Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río.

Sosegadamente miremos su curso y aprendamos
que la vida pasa, y no tenemos las manos enlazadas.
(Enlacemos las manos).

Después pensemos, niños adultos, que la vida
pasa y no se queda, nada deja y nunca regresa.
Va hacia un mar muy lejano, hacia el pie del Hado,
más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos, porque no vale la pena cansarnos.
Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río.
Más vale saber pasar silenciosamente
y sin  grandes desasosiegos.

Sin amores ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que den demasiado movimiento a los ojos,
ni cuidados, porque si los tuviera el río siempre correría,
y siempre se dirigiría al mar.

Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos,
si quisiéramos, intercambiar besos, abrazos y caricias,
pero que más nos vale estar sentados uno junto al otro,
escuchando correr el río y viéndolo.

Recojamos flores, cógelas tú y déjalas
en el regazo, y que su perfume suavice el momento.
Este momento en que sosegadamente no creemos en nada,
paganos inocentes de la decadencia.

Al menos, si yo fuera sombra antes, te acordarás de mí después,
sin que mi recuerdo te duela o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos nuestras manos, ni nos besamos
ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevaras el óbolo al barquero sombrío,
nada tendré que sufrir al acordarme de ti.
Me serás suave a la memoria recordándote así, a la orilla del río,
pagana triste y con flores en el regazo.

 

 

 

 

 

 

Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Notas relacionadas

Redimimos un pequeño texto de Jorge Luis Borges sobre la ciudad de ensueño publicado originalmente en Atlas (1984).

Redimimos un fragmento de Zama de Antonio di Benedetto en ocasión de la aparición de la película de Lucrecia Martel.

Recuperamos esta vieja aguafuerte del escritor argentino en la que que retrata el fusilamiento del anarquista Severino Di Giovanni, publicada originalmente en el diario El Mundo, el 2 de febrero de 1931.

En estos fragmentos del ensayo originalmente aparecido en la revista Sur (1957), Murena observa una Argentina en crisis, pero frente al esquema reduccionista de la culpa aplicable a otros, opone la idea de lo común.

En este bello texto, Correas se aproxima a Kafka entrelazando categorías como el amor, el deseo, la soledad y el detalle.

Redimimos un texto sublime del poeta cubano, publicado originalmente en 1968 por Casa de las Américas.