Por qué Murena

Una de las enseñanzas más importantes que nos ha legado Héctor A. Murena (Buenos Aires, 1923-1975) es haber señalado que no es posible pensar propiamente nuestra realidad apelando a categorías extrínsecas, fundamentalmente europeas. Ello no implica el rechazo de un pensamiento en clave cosmopolita, pero sí la aceptación de que es preciso atender el aspecto local, tomando la precaución de no trasladar sin más a nuestra realidad, categorías de pensamiento que no respondan inmediatamente a ella.

En palabras de Murena: “Con América se da el escándalo de que –salvo frustrados intentos– ha sido y es interpretada por los americanos, según una clave puramente europea” (“Los parricidas” en El pecado original de América). Es dicha actitud la que da lugar al parricidio constante en el que nos encontramos inmersos. Trascender el parricidio conlleva la necesidad de forjar un nuevo lenguaje que dé cuenta de una transformación real en nuestros modos de pensamiento y nos permita pensar más allá de las viejas dicotomías.